Arrójame el guante del sosiego delante del corazón:
sólo una vez en otoño verdea la piedra –esto fue ayer;
esto fue cuando la sal era tan roja en las calles;
tan roja que se creía que despuntaba el tiempo
que se saluda con los velos de la medianoche;
la temperie de los tulipanes del tiempo,
cuando el deseo el vaso de cada uno llena,
de cada uno la cuna y el ataúd,
de cada uno la pisada-
el tiempo, que hace salir tu ojo del hielo,
te deja arriar tus sombras
y a las campanas arranca su silencio cuando bailas.
Arrójame el guante del sosiego delante del corazón:
esto fue ayer
y va con nosotros dos en la sangre.
paul celan

1 comentarios:
Bellíiiisimo, realmente.
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