ningún valor.
No enciende un halo
alrededor de tu cabeza, no
ilumina ningún trecho
de tu carne oscura
(ni aún lo que iluminaría
el recuerdo o la ilusión
de una alegría)
Sufrís vos, sufre
un perro herido, un insecto
que el insecticida envenena.
¿Será mayor tu dolor
que el de ese gato que viste
la columna rota a palos
arrastrándose y a los gritos por el desaguadero
sin ni siquiera poder morir?
La justicia es moral, la injusticia
no. El dolor
te iguala a ratas y cucarachas
que también dentro de las cloacas
espían el sol
y en su cuerpo repugnante
de entre las heces
quieren estar contentas
