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lunes 22 de septiembre de 2008

la alegría

El sufrimiento no tiene
ningún valor.
No enciende un halo
alrededor de tu cabeza, no
ilumina ningún trecho
de tu carne oscura
(ni aún lo que iluminaría
el recuerdo o la ilusión
de una alegría)

Sufrís vos, sufre
un perro herido, un insecto
que el insecticida envenena.
¿Será mayor tu dolor
que el de ese gato que viste
la columna rota a palos
arrastrándose y a los gritos por el desaguadero
sin ni siquiera poder morir?

La justicia es moral, la injusticia
no. El dolor
te iguala a ratas y cucarachas
que también dentro de las cloacas
espían el sol
y en su cuerpo repugnante
de entre las heces
quieren estar contentas

Ferreira Gular

viernes 5 de septiembre de 2008

el tío constantino

Temé, alma, las grandezas,
y si no podés doblegar tus ambiciones,
al menos perseguilas con cautela, recelosamente,
y, a medida que avances, volvete precavida,
conocete.

Y cuando al fin alcances tu meta, César,
cuando seás famoso,
tené especial cuidado al salir a la calle,
notorio por tu séquito y tu fama;
si por suerte algún Artemidoro, desde la muchedumbre
se te acercara trayéndote una carta y te dijera:
“leé esto al instante, contiene asuntos graves
que te conciernen”,
no dudes: detenete,
relegá toda conversación y asunto,
alejate de la gente que ante vos se prosterna
(los podés ver más tarde);
que hasta el mismo senado espere,
y sin tardanza
leé el mensaje que trae Artemidoro.

constantin kavafis, idus de marzo

lunes 28 de julio de 2008

este día

el viento sabe lo que el amor es
el verano del día destella majestuosos colores
un solitario pescador examina
la herida del mundo
una campana oscila violenta y se inflama
gente corretea en la tarde
asumiendo las consecuencias del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
alguien carga la escalera del pasado
el adormecimiento se pospone unos minutos
sólo unos minutos
el sol indaga la sombra
y bebiendo agua de un espejo lustroso
veo al enemigo

en medio de un viejo buque petrolero
la canción del tenor enfurece al mar
a las tres de la madrugada abro una lata
y pongo al fuego algunos peces

bei dao, poeta chino nacido en 1949

jueves 1 de mayo de 2008

Vindicación del hedonismo

Gilgamesh, ¿por qué vagás de un lado a otro?
No alcanzarás nunca la vida que buscás.
Cuando los grandes dioses crearon la humanidad,
la muerte para ella decretaron
y reservaron la vida para sí mismos.
Vos, Gilgamesh, llenate el vientre,
gozá de día y de noche.
Celebrá cada día una flor de partuza.
¡Día y noche bailá y jugá!
Ponete vestidos flamantes,
lavá tu cabeza y bañate.
Cuando el niño te tome una mano,
atendelo y regocijate.
Y deleitate con tu mujer haciéndole el amor.
¡Ésa es la tarea de la humanidad!

Poema de Gilgamesh (fragmento)

domingo 27 de abril de 2008

En el torrente

Se borraron los rostros alrededor de nosotros
y desaparecieron las cosas esa noche
Salvo el destello azul radiante
de tus ojos y la llamada.
Por el azul radiante navegando
tras él mi corazón cual barca
que el torrente desea.
Y a él me ató ese torrente
mar sin orillas infinito
e irresistible
en que cuentan las olas la historia de la vida
y de la eternidad.
Héla aquí resumida
en sola una mirada, ya la tierra se hunde
al impulso del barro, los vientos y la lluvia.

Aquella noche
despertó mi jardín, arrancaron
su seto
los dedos de los vientos
se agitaron bajo la danza de los vientos y la lluvia
la hierba del jardín
las flores y los frutos
Salvo el destello azul radiante
de tus ojos y la llamada
Por el azul radiante navegando tras él
mi corazón cual barca que el torrente desea.

Fadwa Tuqan, de "Ante la puerta cerrada" (1967)

viernes 25 de abril de 2008

De todas las heridas

Arrójame el guante del sosiego delante del corazón:
sólo una vez en otoño verdea la piedra –esto fue ayer;
esto fue cuando la sal era tan roja en las calles;
tan roja que se creía que despuntaba el tiempo
que se saluda con los velos de la medianoche;
la temperie de los tulipanes del tiempo,
cuando el deseo el vaso de cada uno llena,
de cada uno la cuna y el ataúd,
de cada uno la pisada-
el tiempo, que hace salir tu ojo del hielo,
te deja arriar tus sombras
y a las campanas arranca su silencio cuando bailas.

Arrójame el guante del sosiego delante del corazón:
esto fue ayer
y va con nosotros dos en la sangre.


paul celan

martes 26 de febrero de 2008

poema del fin (fragmento)

como la piedra afila el cuchillo,
como se desliza el serrín al barrer,
así, aterciopelada, la piel
húmeda súbitamente en los dedos.

oh dobles –coraje, sequedad–
de los hombres, ¿dónde están,
si en mis palmas hallo lágrimas
y no lluvia?

el agua es de la fortuna,
¿qué más podría desear?
si tus ojos son diamantes
que se vierten en mis palmas,

ya no pierdo
nada. fin del fin.
caricias, caricias
–acaricio tus mejillas.

somos así, orgullosas
y polacas –marina–,
cuando en mis manos llueven
ojos de águila:

¿llorás? mi amor,
mi todo: perdoname.
trozos de sal
caen en mis palmas.

llanto de hombre, veta
que en la cabeza retiembla.
llorá. otra te devolverá
la vergüenza que te hice dejar.

somos dos peces
del mis–mí–si–mo mar.
dos conchas muertas
labio contra labio.

todo lágrimas.
sabor
a armuelle.
–¿y mañana
cuando
despierte?

Marina Tsvetáieva

domingo 17 de febrero de 2008

Encuentro

Estuvimos paseando a través de los campos
en un vagón al amanecer.
Una herida rosa roja en la oscuridad.

Y de pronto una liebre atravesó la carretera.
Uno de nosotros la señaló con la mano.
Eso fue hace tiempo. Hoy ninguno de ellos está vivo,
Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán.

Oh, amor mío, dónde están ellos, a dónde han ido?
El destello de una mano, la línea de un movimiento,
el susurro de los guijarros.
Pregunto no con tristeza, sino con asombro.

czleslaw milosz

jueves 14 de febrero de 2008

Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca:
con ella embiste el apetito loco;
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca:
soltero sigue toda perendeca;
casado se convierte en mala cuca.

Francisco de Quevedo y Villegas
Viejo encanece, arrúgase y se seca;
llega la muerte, y todo lo bazuca,
y lo que deja paga, y lo que peca.

domingo 10 de febrero de 2008

los limones

Escuchame, los poetas laureados
se mueven solamente entre las plantas
de nombres poco usados: bojes ligustres o acantos.
Yo, para mí, amo los caminos que van a parar a los herbosos
fosos donde en charcos
medio secos los muchachos agarran
cualquier flaca anguilla:
los senderos que atraviesan los cerros
descienden entre los copetes de las cañas
y se meten en los huertos, entre los limoneros.

Mejor si la algazara de los pájaros
tragada por el azul se apaga:
más claro se escucha el susurro
de las ramas amigas en el aire que casi no se mueve,
y los sentidos de este olor
que no sabe desprenderse de la tierra
y en el pecho llueve una dulzura inquieta.
Aquí, de las divertidas pasiones
de milagro calla la guerra,
aquí toca también a nosotros los pobres nuestra parte de riqueza
y es el olor de los limones.
Mira, en estos silencios en los cuales las cosas
se abandonan y parecen vecinas
a traicionar su último secreto,
a veces esperamos
descubrir un error de la Naturaleza
el punto muerto del mundo, el anillo que no guarda,
el hilo para desembrollar que finalmente nos ponga
en medio de una verdad.
La mirada escudriña el entorno
la mente indaga reconcilia desune
en el perfume que inunda
cuando el día más languidece.
Son los silencios en los que se ve
en cada sombra humana que se aleja
alguna disturbada Divinidad.

Pero falta la ilusión y el tiempo nos remite
a las ciudades rumorosas donde el azul se muestra
solamente a pedazos, en lo alto, entre las cimas.
La lluvia cansa la tierra, de después; se adensa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se hace avara - amarga el alma.
Cuando un día desde un portón malcerrado
entre los árboles de un patio
se nos muestran los amarillos de los limones;
y el hielo del corazón se deshace
y en el pecho nos hierven
sus canciones
las trompetas de oro de la solidaridad.

eugenio montale

Vértigos o Contemplación de algo que termina

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.

Alejandra Pizarnik

jueves 7 de febrero de 2008

[a nadi]

Amor, que el pecho mío
continuamente agita,
es dulce y es impío,
y es más que una avecilla
volátil y ligero.
¡ay! de su dardo fiero,
¿quién consiguió victoria?
renueva, amada mía,
renueva la memoria
de cuando atis ardía,
tu dulce amor odiaba
y a andrómeda estimaba.

safo, poema sin título

sábado 2 de febrero de 2008

Morí por la Belleza...

Morí por la Belleza, pero apenas
en la tumba yacía,
a uno que murió por la Verdad dejaron
en la estancia contigua.

Me preguntó en voz baja la causa de mi muerte.
"Por la Belleza -dije- he fallecido."
"Y yo, por la Verdad: las dos son una;
somos hermanos", dijo.

Así, a través de la pared hablamos,
como unos allegados que se encuentran de noche,
hasta que el musgo nos llegó a los labios
y cubrió nuestros nombres.

Emily Dickinson (Hacia 1862)

domingo 27 de enero de 2008

disiecta membra

la mirada busca un globo de paz pero ninguna
unidad es la última ninguna frontera inalterable

hasta en la eternidad los amantes son hendidos hasta la raíz
sólo el fuego no se va nunca a la cama hambriento

las dos mitades de la fruta se excluyen mutuamente
y alegremente perecen cada una por su cuenta

mientras la puesta de sol de repente deja caer la máscara
y vos mirás dentro de un sol de sangre y pánico

donde todo se compone únicamente de sus extremos
donde por consiguiente nada existe

donde un sol de ortigas y polvo ardiente
es el precio de la cópula de metales y nada

no queda firme ni siquiera el dolor o la nostalgia
a la orilla de aguas errantes bajo techos de paja

no hay solución o equilibrio
no hay residencia en la tierra

pero esta sangre disgregada no quiere morir
e indomable es la carne que se aferra a su hueso

iván malinowski

lunes 21 de enero de 2008

soledad primera (parte I)


Que el viento repeló a alguna coscoja.

Durmió, y recuerda al fin cuando las aves

-Esquilas dulces de sonora pluma

Señas dieron suaves

Del Alba al Sol, que el pabellón de espuma

Dejó, y en su carroza

Rayó el verde obelisco de la choza.

Agradecido, pues, el peregrino,

Deja el albergue y sale acompañado

De quien lo lleva donde, levantado,

Distante pocos pasos del camino,

Imperïoso mira la campaña

Un escollo, apacible galería,

Que festivo teatro fue algún día

De cuantos pisan, Faunos, la montaña.

Llegó, y a vista tanta

Obedeciendo la dudosa planta,

Inmóvil se quedó sobre un lentisco,

Verde balcón del agradable risco.

Si mucho poco mapa le despliega,

Mucho es más lo que, nieblas desatando,

Confunde el Sol y la distancia niega.

Luis de Góngora, Soledades

domingo 20 de enero de 2008

Condiserando en frío, imparcialmente

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...

César Vallejo

jueves 17 de enero de 2008

Murallas fronterizas

Ahora una vez más en la noche apagada

como plantas crecen
murallas de clausura, murallas fronterizas
para custodiar los campos de mi amor

Ahora una vez más rumores de la ciudad
como turbios bancos de peces asustados
emigran de mi oscura orilla
Ahora una vez más las ventanas
se abren al gozoso contacto de los perfumes dispersos
ahora los árboles, dormidos en el jardín, se desnudan de su corteza
y la tierra, a través de mil poros
absorbe confusas partículas de luna

Ahora
acércate más
y escucha
los obsesivos latidos del amor
que se propagan
como el tam tam de los negros tambores
en el canto tribal de mi cuerpo

Yo siento
yo sé
cuál es el instante de la oración
ahora las estrellas todas
yacen juntas en el sueño

Yo, por el refugio de la noche
desde el final de toda brisa corro
en el refugio de la noche
enloquecida me derrumbo
con mis grávidos cabellos en tus manos
y te regalo flores tropicales de esta zona verde y cálida

Ven conmigo
ven conmigo a esa estrella
no a la estrella que está a mil años
de distancia del peso de la tierra y el engaño de sus formas
donde nadie
tiene miedo de la luz

Yo en las islas que flotan en el agua respiro
yo
en el inmenso cielo busco un fragmento
que esté libre de pensamientos vacíos

Vuelve conmigo
vuelve conmigo
al inicio de mi cuerpo
al perfumado centro del feto
al instante en que de ti fui creada
vuelve conmigo
de ti estoy incompleta

Ahora las palomas
sobre las cimas de mis pechos vuelan
ahora en los capullos de mis labios
las mariposas de los besos se han sumido prestas a huir
ahora el mihrab
de mi cuerpo
para la oración de amor esta dispuesto

Vuelve conmigo
soy incapaz de hablar
porque te amo
porque "te amo" es una palabra
que viene del mundo de lo vano
y de lo viejo reiterado
vuelve conmigo
soy incapaz de hablar

Deja que deposite la carga de la luna en el refugio de la noche
deja que me llene
de pequeñas gotas de lluvia
de tiernos corazones
de formas de niños no nacidos
deja que me llene
tal vez mi amor
sea la cuna para el nuevo Mesías por nacer

forug farrojzad

miércoles 16 de enero de 2008

Día brillante

Día brillante, concha de la voz que me modelaste
Desnudo caminando en mis Domingos diarios.
Les diste tu bienvenida entre las playas.
Sopla el primer viento conocido,
Extendé un arriate de afecto
Para que el sol haga rodar su cabeza,
Para que encienda con sus labios las amapolas,
Las amapolas que hombres insignes recolectarán
Para que no exista otra señal, en sus pechos desnudos,
Que la sangre del desdén que borró la tristeza,
Llegando hasta el recuerdo de la libertad.

Dije el amor, la salud de la rosa, el rayo de luz
Que en soledad encuentra directamente el corazón,
Grecia, que camina con paso firme en el mar,
Grecia, que siempre me viaja
En desnudas montañas de gloriosa nieve.

Doy la mano a la justicia,
Diáfana fuente, primer manantial.
Mi cielo es profundo y perdurable.
Lo que amo nace continuamente,
Lo que amo se encuentra siempre en su principio.

Odysseus Elytis